¿Quién no ha ido, por lo menos una vez en su vida, al Mercado Central de Valencia? Seguramente todos, porque es el sitio de referencia para comprar alimentos, desde los mejores quesos hasta embutidos y pescados. Todo muy fresco y con cientos de tiendas a elegir, en donde seguramente tu madre o tu abuela acudían a su tienda favorita a comprar siempre ahí. La veleta en forma de cotorra, ha sido testigo a lo largo de casi un siglo, de las miles de personas que han pasado por ahí.

El Mercado Central de Valencia no es un mercado cualquiera, ya que es un referente para quien busque productos frescos de todo tipo, para consumo propio o para su negocio. Además, su arquitectura maravilla a los visitantes, haciendo que el Mercado Central sea una visita obligada en Valencia. Así que mientras compras unas fresas aquí, un jamón ibérico por acá, puedes perderte mientras contemplas la lonja, las cúpulas y sus enormes detalles.

Orígenes del Mercado Central

Es un sitio que todos los días, más los sábados, bulle de actividad, con la garantía de que encontrarás hasta el último ingrediente del estofado que hacía tu tía. Sea de día o de noche, siempre hay movimiento. En las horas diurnas por visitantes y compradores habituales, pero por las tardes, noches y antes de que amanezca, por los vehículos que surten a los locales.

Francisco Guardia y Alejandro Soler son los arquitectos artífices que tardaron casi 15 años en culminar esta tremenda obra del Modernismo. Iniciaron en 1914 y para ello tuvieron que derribar el mercado existente y tres manzanas con construcciones. Esto se hizo porque el antiguo mercado ya no era suficiente para cubrir los requerimientos de los habitantes.

Hay una rica variedad de materiales presente en el mercado, desde madera hasta azulejos y hierro. La iluminación es muy buena, gracias a que entra luz por todos lados, destacando además las coloridas vidrieras. Su arquitectura se complementa a la perfección con la Lonja de la Seda y con la Iglesia de los Santos Juanes. La cúpula central alcanza los 30 metros de altura, y además de la icónica veleta de la cotorra, está la veleta del pez. Los torreones y campanarios son del más puro estilo valenciano, algo de lo que sentirse muy orgulloso.

Un mercado que cobra vida y representa a Valencia

En el mercado los vendedores encontrarás a los vendedores y las vendedoras de siempre, mostrando lo más colorido, fresco y jugoso de sus productos. ¿Tienes ya los ingredientes para tu paella, pero no los enseres? Los consigues en el Mercado Central. ¿Buscas naranjas, pescado fresco, carne suave o productos del mar? Ahí mismo están, así como tocinería, quincalla, gallina, pan, volatería, salazones, de todo. Aquí encontrarás las opniones de los visitantes.

Pero el Mercado Central es mucho más antiguo que la veleta en forma de cotorra, que por cierto, dicen que es símbolo del cotilleo y alegría que siempre lo envuelve. En realidad su origen es fruto del auge mercantil de la Valencia árabe. Mercaderes de Génova y Malta acudían hasta aquí para vender sus productos en Calle dels Drets, mientras que otros de Suiza y Alemania ofrecían quincalla.

Sin duda, el Mercado Central es un sitio que debe no solo visitarse para comprar, sino para pasear, disfrutar de la esencia de nuestra terreta. E impregnarnos de sus aromas, su bullicio, su gente: la vida misma.